El gerente de Estudios Económicos de la Asociación de Exportadores (ADEX), Carlos González, explicó a Perú Exporta que ya en septiembre del 2008, este optimismo se expresaba en el mensaje de algunas de nuestras autoridades quienes coincidían en señalar que el Perú estaba blindado y que en el peor de los casos sólo sufriremos una leve desaceleración. Lamentablemente, y con el paso de los meses, se confirmó el temor de los exportadores; por eso, al cierre del 2009, se continuó pero con un nuevo mensaje “somos de los pocos países que no caímos en recesión”.
En opinión de González, llamó la atención que nadie se molestara en explicar por qué bajamos de un ritmo de crecimiento de 10% a apenas 1% en el 2009. Para él, la explicación es muy simple: había un optimismo sin la debida prudencia.
Para no repetir el error, opinó el representante del gremio exportador, el Perú necesita mucho más que crear una reserva de 2,300 millones de soles. “Es necesario hacer un monitoreo cercano de la crisis en Europa para anticiparnos a los hechos lo más que se pueda, y encontrar un conjunto de herramientas con las que podamos reaccionar rápidamente”, afirmó.
Explicó que si bien es cierto que la operación de rescate del Euro evitó un colapso financiero como el del 2008, la deuda de los gobiernos aún existe y no se sabe cómo será pagada. La realidad muestra que países como Inglaterra, España, Italia y Portugal se han visto forzados a un ajuste fiscal prematuro y doloroso que pone en riesgo la débil recuperación de la zona del euro.
Los datos de la Gerencia de Estudios Económicos de ADEX, muestran que en la crisis del 2008 el Perú tenía US$ 3,000 millones del Fondo de Estabilización Fiscal y más de US$ 30 mil millones de reserva. Sin embargo, eso no evitó que los inversionistas pospusieran sus planes y que nuestros clientes redujeran las compras de nuestros productos. “Es por eso que creemos que en esta oportunidad debemos hacer un monitoreo cercano y objetivo de la crisis europea, debemos poner en marcha acciones concretas para incentivar las inversiones y la exportación”, afirmó.
La fórmula para lograrlo - indicó- debe empezar porque todos los actores, sector público y privado, se pongan de acuerdo sobre la tendencia central de la crisis. En opinión de González, hay una línea financiera crítica que empieza con la crisis de los bonos hipotecarios en Estados Unidos, que ha sido mal resuelta y que escala a una dimensión internacional con la crisis de los bonos estructurados y que contagian a los activos de los bancos de las principales economías del mundo.
Para salir de la crisis, los gobiernos realizan operativos de rescate de dimensiones históricas y con ello gestan la tercera ola: la crisis de los bonos soberanos que alcanza su punto crítico con Grecia y su salvataje de última hora por parte de la Unión Europea y el FMI.
Los gobiernos de la UE no van a permitir que se desencadene una nueva crisis financiera como la de Estados Unidos, para ello han salido al frente constituyendo un fondo de 900 mil millones de euros para respaldar a los países que pudieran caer en incumplimiento del pago se sus deudas. “Pero el hecho que un problema sea soportado por todos no significa que el problema esté resuelto. La deuda existe y hay que pagarla; por esa razón el mercado financiero continúa muy inestable”, afirmó González.
Por el lado real de la crisis, la tendencia es a la recuperación. Asia ya superó la recesión, América Latina tiene buenas perspectivas; Estados Unidos se recupera con fragilidad y la Unión Europea está más complicada y con un modesto pronóstico de crecimiento de 1% para el 2010.
Con esta realidad el Perú se encuentra en medio de una incertidumbre causada por el déficit fiscal de los países desarrollados. Según un analista británico “los gobiernos fueron la solución a la crisis. Ahora, ellos son el problema”. Por el temor a reeditar la crisis griega, las principales economías de Europa han entrado en un prematuro ajuste fiscal que pone en riesgo la débil recuperación de la Unión Europea.
“Más allá de hacer apuestas sobre el futuro es más útil analizar las consecuencias que tendrá sobre el Perú un sistema financiero nervioso, países necesitados de créditos para financiar sus déficits y mercados contraídos por las políticas de austeridad”, finalizó González.• |