Al inicio de mi gestión, todos nos preparábamos para desplegar una estrategia de recuperación de las exporta- ciones pues los mercados internacionales daban señales de estar saliendo de la recesión. Lamentablemente, los acontecimientos ocurridos en Europa desde mayo último le dieron un vuelco radical a esas expectativas. Los países desarrollados hicieron un enorme esfuerzo por reactivar sus economías en base a cifras de gastos casi inimaginables, lo que representaba un costo fiscal que debía ser pagado en algún momento, más allá del 2011. |